Avui fa 141 anys.
El dijous, 26 de febrer de 1885, El balear: periódico de la tarde, a la seva pàgina 3, es referia al terrener Domènec Escafí Vidal amb la següent notícia:
Ampliando las noticias que dimos ayer
sobre la primera sesión del juicio oral referente
á la muerte de Fray Aiipio. tomamos
del Isleño:
«Las doce y cuarto eran cuando se
abrieron las puertas de la Audiencia pública
y la Sala se llenó precipitadamente
con una pequeña parte del numeroso gentío
que aguardaba en las piezas inmediatas,
siendo mucho mayor el número de
los que quedaron fuera sin poder entrar.
Que así sucediera era natural, dados los
antecedentes del hecho en cuestión y las
condiciones de los acusados. Todas las
circunstancias habían despertado la curiosidad
pública y se ansiaba conocer
personalmente á los procesados y oír de
su boca las declaraciones y lo qué en defensa
propia alegaran, como también las
declaraciones dé los testigos, que en nú
mero de 119 han sido llamados, unos
por el Ministerio fiscal y otros por los
defensores.
El Tribunal lo constituian D. Pedro
Caula, Presidente, y los Sres. magistrados
D. Andrés Fernández y D. Victorio Andrés.
El ministerio público estaba ejercido
por el Fiscal de S. M. Sr. Blas Melendo.
El banquillo de los acusados lo ocupaban
Pedro José Mir albañil, Jerónimo
Oliver (a) Parrús, y Cecilia Dupax.
La defensa del primero estaba confiada
al joven abogado D. Enrique Sureda; la
del segundo á D. Martin Pou y la de la
tercera a D. Antonio Maria Sbert.
El Relator D. Cristóbal Serra, leyó el
estracto de la causa, desde la aparición
de los miembros, cuya historia sabe el
público, hasta las conclusiones, pidiendo
el Sr. Fiscal la última pena, si mal no
oimos, para el Mir y la Cecilia, y seis
años de prisión mayor en su grado mínimo
para Oliver, repartiéndose entre los
tres las costas procesales.
A instancia del ministerio público y
con anuencia de los señores abogados defensores,
sé prescindió de la justificación
documental é inspección, ocular, y se
pasó a la justificación pericial, que mantuvieron
y esplicaron los médicos forenses
Sres. D. Domingo Escafí y D. Guillermo
Rosselló, quienes en su día hicieron
la autopsia, después de examinar los restos
del cadáver y reconocer las heridas.
Del dictámen de estos facultativos resulta
que el desgraciado Fray Alipio había recibido
tres heridas; una de ellas en la
nuca, suficiente para causarle la muerte
instantánea, y las otras dos qué le cortaban
las parotidas y que debieron causársela
por hemorragia, no podiendo precisar
si fueron estas heridas ó la otra las
primeras que recibió la victima. Declararon asimismo los médicos que las heridas
pudieron causarse con el cuchillo espuesto
entre las piezas de convicción, y
que el descuartizamiento del cadáver pudo
hacerse, ppr persona no entendida;, y
respecto á si en esa operación debió emplearse
mucho tiempo, aseguraron que
poco, dependiendo el más ó el menos del
estado de ánimo y de la serenidad del
que la practicara.
Terminado, el interrogatorio de los peritos,
, comenzó el de la acusada Cecilia
Dupax, soltera. Mas de una hora estuvo
de pié contestando sin balbucear aunque
pausadamente á las preguntas del Fiscal, á las del Sr. Presidente y á las de los defensores,
que el Sr. Relator le traducia
en mallorquín para que las entendiera,
puesto que no sabia hablar el castellano.
No es posible seguir la historia por ella
relatada, de cómo conoció á los demás
acusados y de las relaciones que con ella
habia mantenido y mantenia intimas el
Oliver desde hace nueve años, hasta llegar
á parar al drama que puso en consternación
á Palma entera.
Cecilia Dupax declaró que ella, instada
por Pedro José Mir avisó dia 30
Junio al desgraciado Padre Rafael para que concurriera á su casa á las ocho de
la mañana del día siguiente donde un
conocido suyo le esperaria á fin de acompañarle
á la de unos señores forasteros
que deseaban les arreglase un jardín; que
asi lo hizo el difunto y poco después se
presentó el Mir, quien la mandó á por un
cantarito de agua fresca; que á su regreso
encontró cerrada la puerta de la casa que
ella habia dejado entornada; que le fué
preciso llamar y que una vez dentro se
asustó al ver al Rosselló anegado en un
mar de sangre, que amenazada por el que
ella acusa como único matador calló y
hasta le ayudó con desaliento después de
descuartizado á encerrarlo en una arca
hasta el anochecer, hora en que el Mir debía
ir con un amigo suyo para llevárselo;
que á las siete y media, en la calle, dió
las llaves de la casa y arca á Mir para que
cumpliera su cometido, pero que después,
picada por la curiosidad, quiso saber
quien era el otro individuo y fué á su
casa, habiéndose encontrado con Mir en
la escalera quien después de maltratarla
porque se negaba á obedecerle la obligó
á cargar con un cuévano que fué el que
vació en la calle de la Campana; que después
la obligó de nuevo á llevarse otro
cuévano con otros, trozos del cadáver á la
plazuela de San Francisco, de donde lo tomó
Mir llevándoselo con dirección á la calle
del Temple; que de nada de lo ocurrido
tenia ni siquiera noticia el procesado
Oliver, pues habia salido muy de mañana
de la casa y cuando volvió, serian la una
v media, hora acostumbrada para comer,
ya habían desaparecido todos los vestigios
del crimen cometido; que Oliver
después de comer echó la siesta, volviendo
á salir á las cinco y media y nn re
gresando hasta cerca de las once de la
noche hora en que ella fué á sacarle de
una taberna donde tenia la costumbre de
concurrir; que una vez en su casa se
acostaron y les despertó, el juzgado cuando
fué á practicar el reconocimiento. Preguntada
por el Fiscal sobre la contradicción
(que se observaba en su declaración
de ahora y las prestidas anteriormente,
dijo que habia tenido lástima y miedo de
Mír y que por salvarle y salvarse ella
había declarado lo que constaba en la
Causa.
Se mandó sentar á la Cecilia y ponerse
de pié á Pedro José Mir, casado, que no
vive hace mucho tiempo con su muger y
ha sido procesado y sufrido condenas.
El interrogatorio de éste fué breve y
sus contestaciones pueden encerrarse en
dos palabras: negarlo todo; suponiendo
que á la Cecilia la impulsaba el deseo
de vengarse de él porque hacía siete años que la había despedido de su casa cuando
vivía en compañía de su esposa y habia
contribuido á desconcertar un matrimonio
que ella tenia en proyecto.
En vista de la divergencia se dispuso
un careo entre ambos acusados y cada
cual se mantuvo en sus afirmaciones estrañando
la Cecilia que el Mir no tuviera
valor siquiera una vez en la vida, para
decir la verdad: tu, dijo, no satisfecho
con haber muerto el padre Rafael quieres
matarme á mi y perder á este inocente
(señalando á Oliver): á mi poco me
importa, porque conozco que, aunque se
me absolviera, mi vida ha de ser muy
corta, tal es el golpe que le has asestado,
pero no debo ni puedo consentir que sufra
un inocente por tu culpa. El Mir se
mantuvo en la negativa diciendo que era
tan inocente del crimen que se le imputaba
como el Presidente del Tribunal.
Tocó su turno á Jerónimo Oliver (a)
Parrús de oficio cortante, y como el Mir,
separado de su mujer, que dijo vivir con
la Cecilia desde hace unos nueve años.
Sus declaraciones estuvieron contestes
con las de su compañera, añadiendó que
solo recordaba haber hablado con el Mir
muy pocas veces, siendo la primera, la
que este se acercó á su mesa de cortante
para preguntarle si había reanudado sus
relaciones con Cecilia.
La importancia y complicación del interrogatorio
no nos permitió tomar mas
estensos apuntes, y asi es que desde luego
confesamos que ha de haber omisiones,
como tal vez puede haber algun estremo
mal interpretado en la narración
que llevamos hecha.
Sentáronse los acusados y comenzó la
prueba testifical.
De los 149 testigos citados declararon
los siguientes: dos mujeres que fueron
las que se apercibieron de los sacos que
encerraban los trozos del cadáver; el señor
Terrés propietario y habitante de la
casa de la calle de Tierra Santa donde se
descubrió el primer saco; un vecino de la
calle de la Campana;, dos serenos y el
cabo de los mismos Sr. García; los dos
limpiadores de letrinas que sacaron los
intestinos de la de la casa que habitaba
la Cecilia; y un anciano que habita en el
ex-convento de la Merced y fué el que
intervino en la conversación habida entre
Fray Alipio y la Cecilia cuando esta
fué á avisarle la noche anterior al día en
que se cometió el crimen.
Siendo las cuatro de la tarde el señor
Presidente suspendió el juicio para continuarlo
hoy á las doce."
Hoy á la misma hora ha continuado el
juicio, prosiguiendo el examen de los
testigos, que regularmente no habrá terminado
todavía.
Publicaciones
Hemos recibido el número 5 de la importante
«Revista Balear de Ciencias Médicas» correspondiente al día 20 del actual cuyo sumario
es como sigue:
I.— Reseña histórica de los trabajos de la
Real Academia de medicina de Palma de Mallorca
dorante el año 1898, leída en la sesión
pública inaugural de 29 de enero de 1899 (conciusión),
por D. Domingo Escafí.
II.— Un caso de blenopatía, por D. Pedro
Jaume Matas.
III. — Antropatías histéricas en los niños,
por L. P. Alexandrov, trad. por D. Gabriel
Oliver
IV.— Tratamiento de los tumores blancos,
trad. por D. Enrique Cervera.
V. — Notas científicas.
VI. — Miscelánea.
En el Negociado de Reemplazos se
interesa la presentación de las clases é
individuos de tropa que á continuación
se relacionan, pertenecientes al Batallón
1ª Reserva de Baleares número 1.
(...)
Cabos: Conrado Pinto Terrasa,
(...)
Soldados de 2ª
(...)Pedro Giménez Oliveros, (...)
En el Negociado de Reemplazos se
interesa la presentación de las clases é
individuos de tropa que á continuación
se relacionan, pertenecientes al Batallón
1ª Reserva de Baleares número 1.
(...)
Cabos: Conrado Pinto Terrasa,
(...)
Soldados de 2ª
(...)Pedro Giménez Oliveros, (...)
Retiros.= Se ha concedido el retiro
para Baleares al primer teniente de
Carabineros (E. R.) de la Comandancia
de Almería don Ricardo Lemaur
Sánchez, por haber cumplido la edad
reglamentaria.
DELEGACION DE INDUSTRIA DE BALEARES
Ampliación de industria
Tipo c)
Dando cumplimiento al Decreto del Ministerio de Industria y Comercio de 20 de agosto último, Don Antonio Domenech Panadés, fabricante de géneros de punto, domiciliado en esta ciudad, calle de Salas, 36, solicita autorización para ampliar su industria, poniendo en funcionamiento un telar circular de trece pulgadas, diámetro cuarenta centíetros con dos juegos de mallosas, para un consumo por jornada de seis kilos de algodón Jumel núm. 24 l/c, con una merma de 8 por 100 en la producción.
Quien se considere perjudicado con esta ampliación de industria, podrá reclamar en el plazo de quince días, a partir de la fecha
de publicación ds este anuncio, dirigiéndose a esta Delegación de Industria, Sindicato, 198, pral. 1.º Teléfono, 2.369.
Palma de Mallorca, 30 de diciembre de 1938.—III Año Triunfal.— El Ingeniero jefe accidental, Joaquín Marqués.
El dilluns, 26 de febrer de 1951, Joana Homar Coll Solicita permiso para blanquear fachada y reparar embaldosado en la calle José Vilallonga, 101
Avui fa 201 anys.El dissabte, 26 de febrer de 1825, va néixer a El Terreno Bartomeu Bestard Alemany. Els seus pares eren en Gaspar Bestard Mieras, natural de Andratx i na Miquela Alemany Terrades nascuda a Andratx. Els seus avis eren, per part del pare, en Magí Bestard Palmer de i na Joana Aïna Mieras Dols de i per part de la mare, en Gabriel Alemany de i na Catalina Terrades de . Els padrins varen ésser en Bartomeu Bestard Mieras i na Francisca Vich Busquets. La cerimònia va ésser oficiada per Antoni Garau i en ella actuaren com a testimonis en i en .
Avui fa 144 anys.El diumenge, 26 de febrer de 1882, va néixer a El Terreno Marcel·lí Arnau Lázaro. Els seus pares eren en Cristóbal Arnau Lerma, natural de Palma i na Joana Maria Lázaro Palou nascuda a Palma. Els seus avis eren, per part del pare, en Cristóbal Arnau de Palma i na Antònia Lerma de Torquemada (Burgos) i per part de la mare, en Manel Lázaro Rosselló de Gátova (València) i na Isabel Palou Fontanet de Sóller. Els padrins varen ésser en Manel Santandreu Palou i na Concepción Echavarría Pérez. La cerimònia va ésser oficiada per Miquel Miralles i en ella actuaren com a testimonis en no consta i en no consta .
Avui fa 138 anys.El diumenge, 26 de febrer de 1888, va néixer a El Terreno Antònia Barceló Barceló. Els seus pares eren en Miquel Barceló Guarinos, natural de Palma i na Isabel Maria Barceló Mas nascuda a Palma. Els seus avis eren, per part del pare, en Miquel Barceló de Palma i na Antònia Guarinos de Palma i per part de la mare, en Joan Barceló Obrador de Felanitx i na Francisca Mas Nicolau de Palma. Els padrins varen ésser en Francesc Rosselló Roca i na Francisca Mas Nicolau. La cerimònia va ésser oficiada per Gabriel Comes i en ella actuaren com a testimonis en Miquel Vallcaneres Sabater i en Pere Moll Verger.
Avui fa 121 anys.El diumenge, 26 de febrer de 1905, va néixer a El Terreno Maria Pons Munar. Els seus pares eren en Llorenç Pons Coll, natural de Palma i na Maria Munar Vanrell nascuda a Lloret de Vistalegre. Els seus avis eren, per part del pare, en Llorenç Pons Arnau de Establiments i na Josepa Coll Martorell de Palma i per part de la mare, en Joan Munar de Sant Joan i na Antònia Aïna Vanrell Camps de Lloret de Vistalegre. Els padrins varen ésser en Sebastià Jaume Ferragut i na Antònia Aïna Munar Vanrell. La cerimònia va ésser oficiada per Jaume Triay Pallicer i en ella actuaren com a testimonis en Antoni Fullana Rubí i en Bartomeu Vich Canyelles.
Avui fa 106 anys.El dijous, 26 de febrer de 1920, moria, als 78 anys d'edat i a conseqüència de vejez, al seu domicili no consta d'El Terreno, Gabriel Vidal Verdera qui estava casat amb Joana Maria Isern Reus. Havia nascut a Llucmajor i la seva professió era no consta. Els seus pares eren en Magí Vidal i na Margalida Verdera . Va oficiar el funeral Bartomeu Pons Bosch i foren testimonis en no consta i en no consta .
Avui fa 99 anys.El dissabte, 26 de febrer de 1927, moria, als 81 anys d'edat i a conseqüència de apoplegía, al seu domicili d'El Terreno, Maria Cerdà Martorell vídua de Joan Bibiloni Rebassa. Havia nascut a Pollença i la seva professió era no consta. Els seus pares eren en Pere Joan Cerdà i na Margalida Martorell . Va oficiar el funeral Llorenç Parera Galmès i foren testimonis en i en . .