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Cases

PRESENCIA DE N'ERNEST Mª DETHOREY CAMPS CRÍTICO DE ARTE, PERIODISTA Y AMIGO DE AMIGOS


Ernest Dethorey en 1927. Font http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php

Carrer Bonanova 46, el Terreno, Palma de Mallorca. La casa d'El Terreno on la seva filla va néixer el 1928. Uns amics suecs de Carlota varen visitar Mallorca en els anys 1960 i es varen fotografiar amb la casa com a fons. A la foto d'esquerra a dreta Lily Runnström i Irene Fryberg. Font http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


El matrimoni Saridakis Mounier. Font: Revista Baleares 15-XI-1922


La señora Laura Mounier trabajando en su escultura "Niña Chilena" vaciada en bronce que fue premiada con la segunda medalla en la gran Exposición del centenario de Chile. Font: Revista Baleares 15-XI-1922


Mineros cargando salitre. Notable tela del señor Juan de Saridakis. Font: Revista Baleares 15-XI-1922


Ernest Maria Dethorey cuinant un arròs a Suècia. Font http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


Ernest Maria Dethorey amb la seva esposa i la seva filla a la casa d'El Terreno. Font: Estampas de El Terreno


Certificat de nacionalitat de la famía Dethorey expedit pel consulat espanyol a Estocolm. Font http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


Els nuvis a Estocolm el 1927. Font http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


El 6 de desembre de 1992, la revista Brisas, suplement dominical de l'ültima Hora, va dedicar la seva portada a Ernest Mª Dethorey. Font: Revista Brisas, 6-XII-1992


Gertie Borjesson, esposa de Ernest Dethorey, fotografiada per Tomàs Montserrat en la seva entrevista amb Llorenç Capellà. Font: Revista Brisas, 6-XII-1992


Gertie i Ernest en Vallentina en 1930. Font: http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


Gertie i Ernest en Suècia, anys 1990. Font: http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


Ernest Dethorey en su juventud. Font: Revista Brisas, 6-XII-1992


Ernest Dethorey, amb els seus pares, la seva germana i treballadors de la factoria en Ilo Illo. Font: http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


Ernest Dethorey en Fornalutx. Font: http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


Llorenç Villalonga i Tito Cittadini figuraven entre les amistats que Dethorey freqüentava en Mallorca. Font: Revista Brisas, 6-XII-1992


Ernest Dethorey en 1937. Font: http://www.dethorey.se/layout_ernesto.php


Del entresijo de las muchas estampas que conservo en mi archivo sentimental de recuerdos, tengo unas viejas estampas, que precisamente ahora, resultan de rabiosísima actualidad. Según cómo se miren, pueden resultar "tabú". Incluso asemejarse al famoso Manzano del Edén terrenal, por ser, al mismo tiempo del "bien y del mal". Y si nuestro padrazo Adán, se dejó engatusar, conviene estar al tanto, porque nunca ... segundas partes, fueron buenas. Hasta el presente, en esta página 4, l'ull de peix, siempre alertado, gracias a Dios, m'ha guardat d'un ja està fet!, y como, por la boca muere el pez, no vaig de berbes. Val més sa qui guarda que sa qui cura.

Los que me conocéis "literalmente" estáis habituados a mi manera de ser. Las Estampas que os presento no llevan ningún sentido cronológico. No podéis tomarlas, sus Efemérides en sentido correlativo. Os las presento, saltándolas, cual si se trataran del pasamiento jerogĺífico del "salto del caballo" del juego de Ajedrez. Así en esta estampa me remito a lo que es, la base de otras, que son la clave del "tabú" del que sólo rozaré aunque sea de biaix.

Ernest Mª Dethorey, en calidad de crítico de arte, fue el animador, que amedrentó desde las páginas del desaparecido diario "verguista" "El Día" a todo cuanto artista pintor, dedicaba su afán, tomándole de la Madre Naturaleza, hasta los más mínimos detalles. Así, Manolo Ramírez, gran detallista, sus lienzos, tomaban visos de fotografía en color. Verdaderas litografías, pues que de su paleta trasladaba el verdadero color y los cendales genuínos, en época en que el Impresionismo, contenía valores de los cuales la Naturaleza tomada por base permitía al Artista desarrollar su más amplia fantasía.

Nuestro amigo Dethorey durante su estancia en el riente caserío, fue convecino mío. Socio también de la Sociedad Instructiva Bellver, que por cierto (no os lo había dicho) por ser Instructiva, gozaba de modigeradas costumbres, y cuarentisiete años atrás, solía cerrar mucho antes de la media noche. Entonces los taranbanas trasnochadores nos íbamos al Café de Ca'n Vallespir, más bien para aguardar a nuestro amigo Dethorey que siempre nos traía "noticias frescas", las del diario "El Día". Por Ernesto conocíamos a Bertrán Galbraith y también al multimillonario griego don Juan de Saridakis, que solía acudir a nuestra peña Lam-Hey-Gouss, acompañado de su señora esposa Mme. Mounier, escultora de gran valía internacional. Ambas personalidades hospedadas en el Reina Victoria, habían encomendado al joven arquitecto en Guillem Forteza y Pinya, la construcción del palacio Mar i Vent en terrenos de So'n Vent, lindantes con Son Matet, y dominando desde el elevado promontorio costero la amplia Cala Majó.

De la construcción de tan maravilloso palacio, debido a la mano de obra mallorquina, os hablaré en su día como también de la generosidad del matrimonio Saridakis-Mounier. Pareja de una sencillez y maneras agradabilísimas granjeándose el cariño y la amistad de todos los estamentos.

Precisamente como fuere que la peña Lam-HeyGouss éramos todos unos cap-verjos, don Juan asimiló inmediatamente la cantidad de pellerenca de la que todos los miembros íbamos cargados más allá del sobordo.

Como véis, usé un término marinero porque en nuestra tertulia de tarambanas figuraban dos miembros de una misma razón comercial marinera, según iréis viendo.

En nuestro "ayer" estaba de moda, sobre todo en un cierto sector relacionado con "la belleza femenina". Manicuras y demás solían ir acompañadas de un perrito "Lou-Lou", los chicos "mal" de las casas "bien" solían denominarlos con un "calificativo" algo desvergonzado, muy propio en aquel entonces a quien lo oyere, de hacerle sonrojar.

De la tertulia, los tres más jovencitos Joaquín Mascaró Matheu, Agustín Sánchez Ledesma y el firmante, a mí, precisamente se me ocurrió "britanizar" el apodo. De esta manera nos evitamos muchas cosas "malas" y dejar a buen recaudo la Liga del bon mot. Al calificativo ese no era precisamente para denominar a los menuditos sabuesos sino más bien para clasificar a varios trasnochadores que, a la hora de cerrar La Fregate del Hotel Victoria, escabulolida la presa en ciernes de las "girls" que entonces sabían nadar y guardar la ropa, dejaban a los galantes donjuanes de vía estrecha con un palmo de narices. Pero antes de que llegara Ernesto, asomaban Juan Sancho acompañado de José Picornell, alias Es Cráneo. Ambos nadadores de crawl del Club Corp Marí.

Indistintamente lo mismo Ximmy Mascaró que Sánchez Ledesma, al que le dábamos por sobrenombre el de Dr Gustin Lithinoides, porque entonces los lithinoides del Dr. Gustin, desinfectaban el agua de la fuente de la Villa, teniendo fama de hacer engordar tal producto burbujeante, nuestras contemporáneas no hubieran aceptado ser igualitas a la Dama de las Camelias, evitándose la toma temporal del "aceite de hígado de bacalao" que también estaba de moda, por orden facultativa. Así los tres indistintamente formábamos las siglas britanizadas de Lam-Hey-Gouss, cuya peña presidía Ernesto Mº Dethorey, en carácter de presidente de honor vitalicio.

En aquel entonces había una familia sueca. Residía en la casa de damunt S'Aigo Dolça, finca de's capità Serena, convecinos de Ca sa Madoneta, (en la actualidad Hotel Alcina, los primeros y la segunda, actual edificio de Sa Caleta).

La familia sueca, fue D. Carlos Fryberg, su Sra. esposa e hija Irene de relevantes dotes, caballerosidad y rango. Irene cultivaba la pintura, amante acérrima de toda cuanta manifestación de las bellas artes. Fueron de inmediato admitidos en nuestra primera sociedad palmesana el "Círculo Mallorquín". Don Carlos era el cónsul de Suecia en Palma. Lo mismo en Palma como en El Terreno, desde las familias Semir y Morey hasta Ca'n Sanxo, las puertas fuéronles abiertas de par en par. Supieron aclimatarse a nuestra singular idiosincracia y por ello sumamente respetados. Irene Fryberg, colaboró en la sección de arte en la revista editada en nuestra ciudad "Majórica" y durante su existencia dos años aproximadamente, la señorita Fryberg construyó la portada de la misma. Consistía en un hermoso jarrón conteniendo un puñado de rosas y por fondo un lienzo de roba de llengos.

Un cierto día de otoño, los Fryberg, recibieron la visita de una muy grácil y muy linda sueca de Estocolmo, hija de un importante editor. Ernesto, al conocerla, no pudo resistir, sintióse repentinamente enfermo del corazón. Fue como si dijéramos el primer infarto de amor por el cual quedó enviscat.

Ernesto Dethorey, nacido en Cataluña, amó nuestro suelo con acendrado amor y frenesí. Vivieron mucho tiempo en So'n Alegre para luego trasladarse a So'n Armadans, convecinos nuestros como también lo fueron Perico Ferrer y Gibert, casado con Asunción, su hermana y el benjamín Roberto Arcadio, éste nacido en Ilo-Ilo (Filipinas). Tengo algunas anécdotas que saldrán a relucir en otras sucesivas estampas.

El día 30 de mayo de 1929, Ernesto Mª Dethorey con su esposa e hijita, con motivo de su marcha a Estocolmo recibieron el homenaje de sus cuantiosos amigos.

El cuerpo de redacción de "El Día" le agasajó con un almuerzo de compañerismo.

Pero la peña Lam-Hey-Gouss, que entonces tenía "rotativo" propio, un sólo ejemplar que solía ser leído por todos sus miembros, preparamos algo desusado, por ello fueron invitados los miembros de la "peña" a la reunión que tuvo lugar en el "café Bellver". Acudieron los hermanos Rover Motta, don Pedro Balaguer, Don Damián Ramis Mut, don Juan de Saridakis, Luis Mascaró Vaquer, Tomás y Vicente Henales Bernat-Verí, Antonio Villalonga de Ca'n Escalades, Andrés Ramis Vanrell, Francisco Mas Porcel, Jaime Perera, Victorio Tur, l'amo en Miquel Vallespir, Andrés Bordoy, Antonio Parietti, Jaime Cifre, Álvaro Porcel, Agustín Sánchez Ledesma, José Barbarà, Xim Mascaró, el que suscribe en compañía del delineante Miguel Fullana y Llompart. Como fuerzas vivas, Mestre Lluc, es vigilant y Moisés Ruiz. Propuse hacer entrega de una doble hoja de pergamino, encabezada con el titular de "Lam-Hey-Gouss. Único rotativo mundial que sale el día menos pensado. Editor propietario Luisus Sagerbaf Traxuc". En grandes titulares en gótico floretjat lo siguiente:

"La peña veraniega otoñal a nuestro presidente vitalicio, Ogro crítico del arte, Ernest Mª Dethorey, en el día triste de su marcha".

Miguel Fullana interpretó magníficamente la caricatura ideada por mí. Consistía en la silueta de Mallorca y la figura de nuestro homenajeado, cual coloso de Rodas, un pie sobre El Terreno y el otro sobre el vapor Mallorca casi hundido de popa. Lejos, por la parte de Lluc, a don Pedro Cáffaro frente al caballete y por la parte de Andratx, otra caricatura de don Manuel Ramírez. A guisa de arco iris la leyenda "N'Ernest Dethorey s'en va"! Y junto a Cáffaro un círculo decía "Ja porem torná a pintá".

En la página interior, figuraba la lista de los miembros con sus firmas y rúbricas. También las varias adhesiones: Las d'en Pep Cráneo, Juan Sancho, don Gabriel Bizáñez, Lorenzo Clar y don Jaime Homar. También el dibujo de un fantasma sa bubota d'El Terreno. A la esposa de Dethorey se le obsequió con un precioso bouquet y a la pequeñina le dimos un siurell.

Nuestro homenaje hizo furor. Se habló de ello mucho tiempo. Como dato curioso, tot en gros costó a cada uno, una peseta y media, y en la que don Juan Saridakis contribuyó por igual. No le permitimos mayor dispendio.

Miguel Fullana se lució. La caricatura y su composición, notables. Los de "El Día", no se'n savien avenir. Nuestra Peña triunfó a por lo grande.

Font: Estampas de El Terreno

Llorenç Capellà: Dethorey en Mallorca o la dècada apasionada de un intelectual.

Le pregunto como se produjo la muerte de uno de nuestros intelectuales más carismáticos.

-De una forma tranquila-me dice-A la media noche. Habíamos cenado en casa de unos amigos. Y al retornar a la nuestra, se echó sobre la cama y ya no se despertó. Entre todas las muertes, dispuso de la más bonita.

-¿Fue también bonita su vida?

-Ya lo creo. Estoy convencida de que vivió feliz, al margen de cuando se angustiaba, preso de sus aprensiones de niño. imagínese.... No quería admitir que la vista se le habla cansado y escribía con un enorme esfuerzo. Y yo le decía: "Ernesto, déja-lo, que a los noventa y un años ya has cumplido con la literatura.". ¿No le parece a usted que se había ganado un descanso...?

-Sí. claro, pero los escritores no se jubilan, Gertie.

-Y son vitales. A veces me decía; "mis amigos envejecen". Y yo me quedaba asombrada. "¿Cómo que envejecen....?", le replicaba, "si ellos tienen cincuenta años y tú te estás acercando a los cien". Pero procuraba no entenderme, Entre todos sus conocidos él se consideraba el más joven.

-¿En qué trabajaba últimamente?

-Baltasar Porcel le había propuesto traducir al sueco una de sus novelas, pero aún no le había dado respuesta. Le ilusionaba, pese al cansancio... De hecho, lo último que tradujo fue, del sueco al castellano, un estudio titulado "Flamenco" de Barbro Thiel. Y anteriormente había aconsejado a Knut Aluilund en la traducción de alguna cosa de Cela, no recuerdo el titulo.

-Dígame ¿quien es Knut Ahniund?

-Un académico sueco. A modo de piropo, siempre le decía a Ernest que era el embajador del idioma español en Suecia.

-¿Y el idioma catalán, qué significaba en su vida?

-Algo muy entrañable, porque su padre pretendió que se expresara exclusivamente en castellano, y lo aprendió a trancas y barrancas. El catalán era el idioma de su tierra, de su gente. Una vez, en Prada, en plena postguerra, se encontró con Pau Casals, y aún me emociona el recuerdo de aquel abrazo en el que se fundieron. Había en su gesto solidaridad, añoranza por la tierra perdida.

-¿Y ese saberse casi un apátrida, condicionó sus teorías literarias?

-No. Siempre entendió la literatura como un ejercicio de investigación y siguió interesándose por todo lo nuevo que sana. Ello. sin. embargo, no fue óbice para que propusiera a los miembros de la Academia Sueca que concedieran el Nobel a Juan Ramón Jiménez y a Miguel Angel Asturias.

-Y a Cela...?

-No hacia falta. La propia Academia tenía un enorme interés por Cela. No sé exactamente las causas... Supongo que su obra debió de parecer original, diferente...

-También pretendió serlo Ernest, en sus escritos, En el aspecto literario ¿le considerarla usted un exquisito...?

-Sí, al igual que también lo era en sus relaciones sociales, en cualquier aspecto de la vida. Cuando le conocí se jactaba de conocer al dedillo la literatura francesa. Supongo que eso debió ser por influencia de Llorenç Villalonga...

-¿Le conoció usted. a Llorenc?

-Escasamente. porque mis recuerdos mallorquines se concentran en unos pocos meses de finales de los años veinte. Era un caballero muy elegante, reservado... Bien diferente, claro, de Miguel Angel Colomar o Joan Alomar, que eran bulliciosos, populistas... Y fíjese ¿sabe de quién me acuerdo muchísimo?

-¿De Jacobo Sureda...?

-¡Ah...! Bueno. Claro, que me acuerdo de Jacobo... Era muy fino... Aunque, cuando le conocí. la enfermedad ya marcaba sus facciones. Pero yo me referia a otro, a don Gabriel Alomar. ¿Sabe...? Al hablar, tenias que escucharle forzosamente. Era un intelectual brillante y muy, muy, inteligente.

-Y socialista. ¿Como su marido, verdad?

-Exacto. Quizás por hábitos, Ernest hubiera podido ser de derechas, pero su cabeza tiraba a la izquierda ¿me entiende...?

-¡Usted dirá...!

-En nuestra casa de Estocolmo ha estado Willy Brand. Y fue amigo de Bruno Kreisky. Sin embargo, pese a sentirse muy de izquierdas jamás despreció a quienes se sentian de derechas. En realidad sólo aborrecía las dictaduras. No tragaba a Franco.

-Y usted, sueca ¿comprendia sus fobias?

-Más bien las compartia. Fui socialista, como él, y comprendí, como lo comprendieron todos los suecos, que la dictadura era un insulto para la dignidad del pueblo español. Aún así, yo le proponía a Ernest volver a Mallorca. Y el Jamás quiso. Se iba hasta Paris o hasta el sur de Francia y saludaba a los exiliados.

-¿Se añoraba...?

-Muchísimo. guiso a Suecia. porque en mi tierra halló amor, familia y trabajo, pero yo sé que le habían robado un trozo de paisaje. Jamás le vi tan nervioso ni emocionado como cuando visitó Mallorca, una vez implantada la democracia.

-¿Qué carácter tenía Ernest?

-Cambiante, lo que ayudaba a que la vida a su lado jamás fuera aburrida. En realidad, si me lo permite. le confesaré que debo considerarme muy afortunada porque he amado a un hombre excepcional.... ¿Que más puedo pedir, digame...? ¿Qué más puedo pedir...?

-Que el futuro le sea leve, amiga mía.

-Lo intentaré. Hare acopio de serenidad y lo intentaré, aunque será difícil, claro... En casi sesenta y cinco años de matrimonio apenas discutimos. Y ahora mi casa está vacía. Toda la actividad familiar giraba en torno suyo. Pese a las hijos y a los nietos, él seguía siendo la persona imprescindible...

-Le quedan sus papeles.

-Que me serán algo asi como una bendición. ¡Era tan desordenado...! Fíjese, en una carpeta que me había ordenado tirar, he encontrado el original de "Kokó, la reina Kru", su primer trabajo imaginativo. Le aseguro que voy a pasarme lo que me resta de vida ordenando el desorden.

-Ayúdese con una secretaria.

-Sí para mi será un placer,..! Además me he acostumbrado a sentirme felizmente esclavizada. Si viera el trabajo que me daba, sobre todo en los últimos años. Me quería siempre a su lado. Refunfuñaba. Y con sólo mirarle, recuperaba la expresión de divertido pícaro. propia del joven Ernest. ¿Comprende que ya le estoy añorando...?

-Sí

-Me cuesta tanto aceptar que él ya no vive...! No obstante debo consolarme. Al fin y al cabo, me quedan sus retratos, las caricaturas que le hicieron. Además... Perdóneme ¿cómo se llama, usted...?

-Llorenç.

-Pues tenga por cierto. Llorenç que en nuestra casa de Vallentuna jamás se extinguirá el eco de sus pasos.

Puede amarse una tierra sin haber nacido ni muerto en ella. A veces basta, para quererla apasionadamente, como en el caso de Ernest Maria Dethorey, asociarla al recuerdo imborrable de los más hermosos y esperanzadores años de juventud. Dethorey vivió casi una dtécada en Mallorca, que apenas es nada en comparanza con su larga residencia en Suecia (1929-1992), ni con el total de sus estancias en Filipinas y Barcelona (1901-1920). Sin embargo, su etapa mallorquina iba a proporcionarle dos añoranzas imborrables que le acompañarían de por vida: la del paisaje y la de sus gentes, sobre las que, a menudo, había ironizado en sus artículos. Desde luego. no era un nacionalista militante. Un snob, como él, tenía que analizar las cosas que se derivan del concepto patria, desde el suficiente distanciamiento que le evite caer en apasionamientos cutres, pero entendió las complejas circunstancias que concurren en una cultura sin estado, como es la catalana, y abogó por su total normalización. Nada de particular tiene que su idioma de expresión literaria fuera, mayoritariamente, el castellano, pues, por vasallaje cultural obligado, vivimos en un pais de luces y sombras. Entendiéndolo, sus allegados guardaron fidelidad a sus sentimientos más íntimos y sobre la tumba, en el cementerio de Palma, depositaron dos motivos florales que representaban la senyera y la bandera sueca, simbolos de las dos tierras que siempre llevó en el corazón.

Ernest Maria Dethorey había nacido en Barcelona a inicios del presente siglo, y pasó su infancia en Ilo Ilo (Filipinas), en donde su padre regentaba una factoría azucarera. En el umbral de la adolescencia regresó a Barcelona y allí debió forjarse su vocación literaria, que cristalizaría pocos años después, en Mallorca, al establecer contacto con los teóricos del vanguardismo. "Kokó, la reina Kru" -la única narración que se le contabiliza y que él, andando el tiempo, consideró un pecado de juventud- fue publicada en el año veintitrés, cuando ya llevaba tres instalado en la Isla. En cualquier caso, su incorporación al quehacer literario se produjo a caballo de las corrientes vanguardistas, que si bien se anunciaban en los inicios del siglo - "Ubu Roi, de Jarry, data de 1898, y la "Proclama futurista a los españoles". de Gómez de la Serna de 1910-. cristalizaron a partir de la Primera Guerra Mundial. La crisis del lenguaje literario y artístico se conjugaba con el malestar social, incubado en el seno de unas sociedades industrializadas y abocadas a la reestructuración de sus valores éticos y convivenciales. Toda crisis alumbra nuevas ideas y Barcelona no se iba a quedar al margen de un movimiento que prendió con la prontitud del fuego por Europa y por América. Así, coincidiendo con el manifiesto Dadá de Tristan Tzara (1916), Francis Picabia creaba la revista "391" que muy pronto tendría seguidores en la revista "Trossos" (1917) -en la que colaboró J.V.Foix- y "Un enemic del poble" (1917) dirigida por Joan Salvà Papasseit, que publicaría al cabo de dos años su primer libro "Poemes en ondes hertzianes". Con anterioridad, en 1918, Joan Miró realizaría su primera exposición individual en las Galerías Dalmau, dirigidad por Josep Dalmau, uno de los pioneros del vanguardismo en Catalunya.

En esa Barcelona que emergía de los graves sucesos de la Setmana Tràgica y que, pese al pesimismo social provocado por la guerra de Marruecos, pugnaba por abrirse hacia el futuro y las ideas que lo caracterizaban, se enmarcaron las concepciones literarias y artísticas de Dethorey. No es extraño, pues, que una vez instalado en Mallorca (1920), entablara relación con aquellos intelectuales que compartieran sus inquietudes. De ahi su amistad con Jacobo Sureda, Joan Alomar y Miguel Angel Colomar, todos ellos discípulos de Gabriel Alomar, que ya en 1904 habla pronunciado, en Barcelona, su conferencia sobre el futurismo, en la que proponía la defensa de un catalanismo no exclusivamente literario. Dethorey se estableció en Fornalutx y, luego, en El Terreno. deseoso de entablar amistad con la colonia de artistas que habitaban en la isla -amigos suyos fueron Tito Cittadini y Joan Junyent, con los que contrastaba las propias ideas y tendencias estéticas. Fue ésta, sin duda, su época más vital, en la que ejerció una clara influencia sobre la opinión pública desde las páginas de El Dia.

Una mañana de octubre del veintiséis, esperando el tranvía en la Plaga Gomila, conoció casualmente a Gertie, una joven sueca. hija de librero, que se hospedaba en el Hotel Mediterráneo. Gertie lo describe como un hombre alto y guapo, que vestía elegantemente, y con quien, a los primeras días de su encuentro, iba a tomar el té al bar de miss Jones. Convivió con él, en una casa situada en el actual número 48 de la calle Robert Graves, hasta el abril del veintisiete. Luego. en el veintinueve, fijaron su residencia temporal en Estocolmo y Dethorey ejerció como corresponsal de La Vanguardia, La Libertad y El Día. Ambos, Ernest y Gertie. pensaban volver a Mallorca, pero es posible que la sospecha de que se hubiera desvanecido el entorno intelectual y humano que había alentado sus más agresivos planteamientos estéticos, les hiciera aplazar el retorno. Al inicio de los años treinta, el vanguardismo -en el que había militado Dethorey con absoluta fe- empezaba a ser cuestionado y uno de sus jóvenes amigos, Jacobo Sureda, había fallecido, dejando una obra poética en lengua castellana escasa, aunque de una indudable calidad. Por otra parte. Gabriel Alomar marchó en (1932) a Roma, para hacerse cargo de la embajada española en Italia. En este mismo año, la pintora Kong-Sing le escribía diciéndole que aquel El Terreno idílico, en el que habían coincidido años atrás estaba cambiando para mal, y que las gentes en Mallorca, se estaban tornando egoistas. De todas formas, Dethorey ya no lo comprobó. El estallido de la Guerra Civil y la posterior implantación de la Dictadura, le borraron cualquier deseo de regreso. Antifranquista tenaz, firmó así, con este pseudónimo, Tenaz, sus artículos en defensa de la libertad de los pueblos. Tan radical era su amor por la libertad, que en 1944 adquirió la nacionalidad sueca con el fin de seguir siendo ciudadano, y no vasallo de un régimen dictatorial.

En realidad, a Dethorey, se le desvanecieron los sueños en plena juventud. La totalidad de su apuesta literaria moría antes de cumplirse la mitad del presente siglo, con la sola excepción del teatro del absurdo. Y sus ideales de libertad para su pais no se veían cumplidos hasta la muerte del dictador. Sin embargo no se dejó arrastrar por ningún tipo de amargura. Vital en su hacer cotidiano y exigente en su trabajo intelectual, siguió puntualmente la evolución tanto de la literatura catalana como de la castellana. Temió, no obstante, instalarse de nuevo en Mallorca, pues la larguísima y postrer etapa de su vida había transcurrido entre Estocolmo y Vallenduna. en el norte de Europa, lejos ya de los soles del sur.

Ultimamente, de aquel Dethorey que vivió en Mallorca. quedaba, inmarchitable, la fina ironía que caracterizó sus artículos. Poco antes de morir redactó su propia esquela. Traducida del sueco. decía: "¿Qué ven los muertos con sus ojos abier-tos? ¿Ven el cielo o el paraíso que todas las religiones prometen?" Y presidiendo estas dos preguntas, en el lugar reservado comúnmente a la cruz, dibujó un signo de interrogación y otro de admiración. Al preguntarle Gertie que pretendía significar con aquello. le respondió: "Quiero decir que eso ha sido mi vida. Un interrogante ante todo y una admiración infinita por todo...